Por Mario Zambrano, Superintendente Adjunto de Cooperativas de la SBS.
En 2025, a partir de un diagnóstico más preciso del Sistema Coopac, la supervisión continuó evolucionando hacia un enfoque que refuerza la identificación y gestión de riesgos, que complementa al cumplimiento normativo, que reconoce la diversidad de los modelos de negocio y que valora el aporte de las cooperativas a la inclusión financiera.
Esta orientación se tradujo en una supervisión más cercana y focalizada en riesgos. Predominó la supervisión in situ, acompañada de jornadas de capacitación, mayores exigencias de transparencia hacia los socios y coordinación con proveedores de servicios críticos. En ese marco, se realizaron cerca de 150 visitas a 130 Coopac en todo el país, con énfasis en gobierno corporativo, gestión de riesgos, control interno y modelo de negocio. Estas acciones se complementaron con capacitación para más de 1,500 funcionarios, socios y directivos.
En el ámbito regulatorio, se priorizó revisar y adecuar la normativa para alinearla mejor con el sistema Coopac, manteniendo estándares prudenciales y buscando una regulación útil y proporcional. Entre los cambios destacaron la eliminación de la autorización previa para revaluaciones de activos, la modificación del cronograma de adecuación de la reserva cooperativa y de las provisiones, así como incentivos para reorganizaciones y fusiones. También se reforzó el acceso a información relevante para los socios.
Otro hito fue la cobertura efectiva del Fondo de Seguro de Depósitos Cooperativo para las Coopac que cumplieron con los requisitos. En agosto se efectuó la primera devolución a los socios depositantes de una cooperativa en disolución, lo que representa un avance en la protección del ahorro y en la confianza en el sistema.
Los resultados de las 40 principales Coopac, que concentran alrededor del 82% de los depósitos, créditos y socios del sistema, mostraron señales de mejora. Ampliaron su cobertura con oficinas que pasaron de 403 a 472, principalmente fuera de Lima, donde se concentra el 88% de su red. También crecieron los depositantes, de 1.32 a 1.44 millones, y los deudores, de 652 mil a 757 mil. Hubo un mayor alcance en mujeres y zonas rurales, confirmando el rol del sistema cooperativo en la inclusión financiera.
A nivel financiero, los activos se mantuvieron estables en torno a S/9.4 mil millones. Si bien los saldos agregados de depósitos y créditos registraron ligeras caídas, este resultado estuvo influido por la situación de tres Coopac. Sin ese efecto, el resto del sistema mostró un crecimiento anual cercano a 10% en depósitos y créditos. Asimismo, se observó un fortalecimiento patrimonial de 13% y una recuperación de resultados, al pasar de pérdidas en 2024 a utilidades en 2025.
Persisten, sin embargo, retos importantes. Los indicadores generales de morosidad y de cartera de alto riesgo aún muestran deterioro. No obstante, la mejora en el desempeño de la cartera reciente y el aumento de la cobertura de provisiones evidencian avances en la gestión del riesgo de crédito y en el fortalecimiento de la solvencia. En conjunto, 2025 deja una lección clara: fortalecer el sistema Coopac requiere supervisión cercana, regulación útil y proporcional y, sobre todo, gestión preventiva de riesgos desde las propias cooperativas.